Lavar los pies

Lavar los pies “Si por el dedo de Dios expulso yo los demonios, es que ha llegado a ustedes el Reino de Dios” Lucas 11,20 Enséñame, Maestro, a lavar los pies de quienes no podrán devolverme el favor, de quienes ni siquiera se darán cuenta de mi servicio. A menudo sirvo buscando el reconocimiento o…

El fastidio del cinismo

El fastidio del cinismo “No he venido a abolir la Ley y los Profetas, sino a darles cumplimiento” Mateo 5,17 Ayúdame, Señor, a ayunar del cinismo amargo que me hace creer que nada puede cambiar y que el mundo está condenado al fracaso. El cinismo es la pereza del espíritu, una excusa elegante para no…

Esperanza

Esperanza Mirar el sol cuando todavía es de noche Ayúdame, Señor, a ayunar del cinismo amargo que me hace creer que nada puede cambiar y que el mundo está condenado al fracaso. El cinismo es la pereza del espíritu, una excusa elegante para no comprometerse con la esperanza. Líbrame de esa actitud que todo lo…

El rostro en el enemigo

El rostro en el enemigo “¿Cuántas veces tengo qué perdonar a mi hermano? No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” Mateo 18,21-22 Señor, que hoy sea capaz de reconocer tu rostro en aquel que me resulta molesto, extraño o ideológicamente opuesto. Es fácil amarte en el sagrario o en los amigos…

Fidelidad

Fidelidad Fidelidad en tiempos líquidos: ¿Por qué nos cuesta tanto cumplir lo que prometemos? Vivimos en la era de lo desechable: si algo se rompe, se tira; si alguien nos aburre, lo bloqueamos. La fidelidad se ha vuelto una palabra de museo. Pero ser fiel no es ser testarudo; es ser coherente con el amor…

La verdadera indignación

La verdadera indignación “En verdad les digo que ningún profeta es bien recibido en su patria” Lucas 4,24 Dame, Señor, un corazón que se conmueva ante la injusticia social tanto como se indigna ante las ofensas personales. A veces mi sensibilidad es muy aguda para mis propios derechos, pero muy laxa para los derechos de…

La Escucha Incómoda

La Escucha Incómoda “Llega la hora en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad” Juan 4,23 Señor, que mi oración no sea un monólogo de peticiones egoístas o una lista de deseos para mi bienestar personal, sino un ejercicio de escucha incómoda y valiente. Me gusta hablarte, pero me aterra…