El libre desarrollo de la personalidad
Padre Jorge Humberto Peláez S.J
Director general de la Congregación Mariana
Disciplina con Amor: El rol de los límites en el desarrollo infantil
Atrás quedaron los días del autoritarismo y la «pedagogía de la chancleta», pero en el camino, muchos padres han caído en el extremo opuesto: el miedo a decir «no». Confundir el libre desarrollo de la personalidad con la ausencia de reglas es un error que cuesta caro. Para que un niño crezca sano y seguro, necesita límites claros que, lejos de encarcelarlo, le enseñen las reglas del juego de la vida.
Amigas y amigos, los niños de hoy escuchan, entre divertidos y asombrados, las historias de sus papás acerca de los chancletazos de la abuela y los correazos del abuelo. Afortunadamente, ha desaparecido la pedagogía de la chancleta y de la correa. La siembra de valores no se hace a la fuerza. Se debe hacer con amor y con claridad sobre el objetivo que se quiere lograr.
Tips para educar a nuestros hij@s: Consejos para una Educación y Crianza Efectiva 🎙️ Padre Juan Jaime Escobar
Los niños no nacen aprendidos. Paso a paso irán descubriendo que vivir en familia exige unas reglas de juego que hay que conocer y respetar. Si no se respetan esas reglas de juego, es imposible la vida familiar y la vida en sociedad. Cada uno no puede hacer lo que le da la gana, comer a cualquier hora, dejar tirado el carro en cualquier lugar.
Por qué el «SÍ» constante es un daño para tus hijos.
Por eso, el libre desarrollo de la personalidad, que es un tema tan sensible en nuestro tiempo, no puede significar ausencia de normas. Así no funciona la sociedad. El proceso educativo exige establecer unos límites claros.
Padres de familia, no les dé miedo hablar de límites. Harán un terrible daño a sus hijos si siempre les dan gusto, si siempre dicen SÍ. Hay que saber decir NO.
Ahora bien, los límites o reglas no pueden ser el resultado de un capricho de la autoridad. Deben ser razonables y tener una justificación. Ya pasaron los tiempos del autoritarismo cuando la norma se imponía a la fuerza: “Esto se hace así porque aquí mando yo”.
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Si queremos formar un país diferente, en el que podamos vivir y trabajar en paz, debemos educar a los niños en el reconocimiento de los derechos y también de los deberes, que sean capaces de asumir las consecuencias de sus acciones y que pongan al bien común por encima de los intereses individuales.
Que la Sagrada Familia sea siempre nuestra guía en la comunicación entre padres e hijos.




