“¿Cuántas veces tengo qué perdonar a mi hermano? No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete” Mateo 18,21-22
Señor, que hoy sea capaz de reconocer tu rostro en aquel que me resulta molesto, extraño o ideológicamente opuesto. Es fácil amarte en el sagrario o en los amigos que piensan como yo, pero el verdadero desafío es verte en el que me contradice o me desprecia. Rompe mis categorías de «nosotros» y «ellos». Que deje de etiquetar a las personas para empezar a mirarlas con la profundidad con la que tú las miras. Dame la gracia de desear el bien de quien me desea el mal y de buscar puntos de encuentro allí donde el mundo solo ve trincheras. Que mi caridad no sea un club selecto, sino un hospital de campaña abierto para todos.