Esperanza
Mirar el sol cuando todavía es de noche
Ayúdame, Señor, a ayunar del cinismo amargo que me hace creer que nada puede cambiar y que el mundo está condenado al fracaso. El cinismo es la pereza del espíritu, una excusa elegante para no comprometerse con la esperanza. Líbrame de esa actitud que todo lo critica y nada construye. Que mi fe sea una apuesta terca por la vida, incluso en medio de las ruinas. Que aprenda a sembrar aunque no vea la cosecha, a encender una vela en lugar de maldecir la oscuridad. Que la alegría de la resurrección futura sea el motor de mi trabajo presente, sabiendo que ningún gesto de amor auténtico cae en saco roto.
El Fastidio del Cinismo
Señor, que hoy sea capaz de reconocer tu rostro en aquel que me resulta molesto, extraño o ideológicamente opuesto. Es fácil amarte en el sagrario o en los amigos que piensan como yo, pero el verdadero desafío es verte en el que me contradice o me desprecia. Rompe mis categorías de «nosotros» y «ellos». Que deje de etiquetar a las personas para empezar a mirarlas con la profundidad con la que tú las miras. Dame la gracia de desear el bien de quien me desea el mal y de buscar puntos de encuentro allí donde el mundo solo ve trincheras. Que mi caridad no sea un club selecto, sino un hospital de campaña abierto para todos.
Metodología: «El Semáforo de Luz» Busca un lugar oscuro o cierra los ojos. Imagina un punto de luz a lo lejos. Respira contando hasta siete. Al exhalar, di: «Confío». Hazlo tres veces. Siente cómo la ansiedad suelta tu pecho.
La esperanza se fortalece cuando dejas de mirarte el ombligo y empiezas a mirar al de al lado. Mañana: El Servicio, el secreto de la verdadera grandeza.
Por: Cristian Molina G.





