Aceptación
Aceptar no es rendirse: Es ganar la paz que el mundo no puede dar.
Pasamos la mitad de la vida peleando con la realidad: que si no tengo este cuerpo, que si mi familia no es así, que si este problema no debería estar aquí. Esa resistencia es la que quema tu energía. Aceptar es decir «sí» a lo que es, para poder transformarlo desde la paz. Jesús aceptó la cruz, no porque le gustara sufrir, sino porque era la realidad que tenía delante para salvarnos. Deja de pelear con el hoy y verás cómo Dios empieza a actuar en él.
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Dame, Señor, un corazón que se indigne ante la injusticia social tanto como se indigna ante las ofensas personales. A veces mi sensibilidad es muy aguda para mis propios derechos, pero muy roma para los derechos de los excluidos. Que no pueda dormir tranquilo mientras haya personas durmiendo en la calle o niños sin futuro. Que mi fe me produzca un sano malestar que me impida acomodarme al sistema que descarta a los más débiles. Que mi oración de hoy sea un grito por la justicia, y mi compromiso de mañana sea un paso concreto hacia la equidad. Que aprenda que la piedad sin justicia es solo una máscara vacía que te ofende.
Metodología: «El Mantra de la Paz» Durante el día, cuando algo te moleste o te frustre, respira hondo y di mentalmente: «Acepto este momento tal como es, confío en que Dios está en él». Nota cómo se relaja tu cuello.
Una vez que aceptas, el siguiente paso es mantenerte firme. Mañana: Fidelidad, o cómo ser leal a uno mismo cuando todo empuja a traicionarse.
Por: Cristian Molina G.





