La puerta de la felicidad se abre hacia afuera
Padre Jorge Humberto Peláez S.J
Director general de la Congregación Mariana
Salud mental infantil: ¿Por qué la felicidad se abre hacia afuera?
En un mundo cada vez más conectado digitalmente, nuestros niños, niñas y adolescentes, paradójicamente, se sienten más solos que nunca.
La Organización Mundial de la Salud estima que, en el mundo, uno de cada siete jóvenes entre los 10 y 19 años padece algún tipo de trastorno mental. Las alarmantes cifras de depresión y ansiedad juvenil nos obligan a preguntarnos: ¿Qué estamos haciendo mal? La respuesta podría estar en una metáfora poderosa: la felicidad no es un refugio interno frente a una pantalla, sino una puerta que solo se abre hacia el encuentro con el otro.
Hoy los invitamos a reflexionar sobre un problema que cada día es más grave. Se trata de la salud mental de los niños y adolescentes. Son muy preocupantes las cifras de niños y adolescentes que se sienten solos, que están hundidos en la depresión e intentan suicidarse. ¿Qué está pasando? ¿Es posible buscar una salida?
El peligro de la «compañía tóxica» de las redes sociales.
Sin pretender hacer un diagnóstico de un problema tan complejo, sí podemos identificar unos rasgos comunes. Muchos de estos niños y adolescentes no tienen con quién hablar porque pertenecen a familias disfuncionales con unos padres ausentes. No tienen quién les de un abrazo y un beso de bienvenida. Su única compañía es el celular. Estos niños y adolescentes viven encerrados en las cuatro paredes de su pequeño mundo. Se están asfixiando.
El peligro de la «compañía tóxica» de las redes sociales.
Recordemos que las puertas de la felicidad se abren hacia afuera. Si logramos salir de la oscuridad de nuestro pequeño mundo, donde solo tenemos la compañía tóxica de las redes sociales, fuera de nosotros encontraremos otros seres humanos, amigos que nos complementan, con los que podemos hacer deporte, jugar, reír, disfrutar de la naturaleza.
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En los últimos meses hemos visto cómo muchos colegios han prohibido el uso de los celulares durante la jornada escolar. Aunque todavía no hay estudios definitivos, ya se están viendo resultados muy positivos. Los alumnos han vuelto a practicar el deporte, a jugar, a ser creativos, y también ha mejorado el rendimiento escolar.
El camino para salir de la cueva oscura de la soledad y de la depresión en que están atrapados muchos niños y adolescentes es acompañarlos para que se encuentren con otros de su edad y descubran la alegría de compartir, jugar y trabajar juntos.
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Recordemos que la puerta de la felicidad se abre hacia afuera. Esto es válido para todas las generaciones: niños, adolescentes, jóvenes, adultos y viejos. ¡No podemos encerrarnos!




