Visitar el sagrario
5 Minutos frente al Sagrario: El tratamiento contra el agotamiento crónico.
El Sagrario no es una caja de oro; es un pararrayos. En medio de un mundo que te pide que seas productivo, perfecto y rápido, el Sagrario te dice: «Quédate quieto y déjate amar». Es el lugar donde no tienes que demostrar nada. Allí, ante ese Pan silencioso, tus defensas caen. No vayas a decir oraciones de memoria; ve a que tu corazón se sincronice con el Suyo. Es la recarga de batería más potente y gratuita que existe.
Que mi limosna de este tiempo no sea el sobrante de mi cartera, sino un pedazo real de mi seguridad personal. A menudo doy lo que me sobra para acallar una culpa superficial, pero sigo aferrado a mis ahorros, a mis planes de retiro y a mi acumulación de miedos disfrazados de previsión. Enséñame a dar hasta que me duela la estructura de mi comodidad. Que el acto de compartir me despoje de la ilusión de que mis posesiones me protegen de la fragilidad humana. Que aprenda a soltar lo que no es mío, sabiendo que todo lo que no se da, se pierde, y que solo lo que se entrega con generosidad radical se convierte en tesoro eterno.
«La Respiración Eucarística» Si no puedes ir físicamente, busca una imagen de un sagrario. Mira el punto rojo de la lámpara. Inhala contando hasta cuatro, retén dos, exhala en cuatro. Repite: «Tu paz me basta».
“La piedra que los constructores desecharon, piedra angular se ha convertido” Mateo 21,42
- Gancho para mañana: Buscar a Dios en el sagrario nos protege de buscar «poderes» donde no los hay. Mañana: Creer en Dios y no en brujerías: Por qué tu horóscopo te está mintiendo.
Por: Cristian Molina G.





