La ansiedad es el resultado de intentar ser el arquitecto de un futuro que no controlamos. Confiar en Dios es la jubilación del ego. No es ser irresponsable, es ser realista: hay cosas que no dependen de ti. Hoy, el Señor te invita a soltar esa preocupación que te quita el sueño. Imagina que tu vida es una barca; tú rema, pero deja que Él sople el viento. La paz no llega cuando controlas todo, sino cuando confías en el Dueño de todo.
Abre tus manos frente a ti como si sostuvieras un peso. Di: «Esto no puedo llevarlo yo solo». Cierra los ojos y visualiza que lo dejas en el suelo. Camina tres pasos hacia adelante.
“Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampocos se convencerán, aunque un muerto resucite” Lucas 16,31
Confiar es un ejercicio interno, pero a veces necesitamos un lugar físico para recargar. Visitar el sagrario, el rincón donde el tiempo se detiene.
Por: Cristian Molina G.