Los padres y los educadores están llamados a formar con el ejemplo
Padre Jorge Humberto Peláez S.J
Director general de la Congregación Mariana
¿Sabías que un estilo de crianza o enseñanza equivocado puede marcar la vida de un niño para siempre? Descubre cómo evitar los errores más comunes de la educación actual y aprende a guiar a las futuras generaciones con verdadera sabiduría.
El impacto del entorno familiar en el desarrollo emocional
¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo? Estas palabras de Jesús, aparentemente muy simples, nos permiten evaluar a los líderes sociales. Amigas y amigos, en el día de hoy, los invito a reflexionar sobre la responsabilidad que recae sobre los padres de familia y los educadores. ¿Será que algunos de ellos están ciegos y llevan a los niños hacia el abismo?
Las mentes y los corazones de los niños son como una delicada arcilla que va tomando forma, cada día, en la interacción con los papás y los maestros. Unos papás amorosos, tiernos, que escuchan a sus hijos, están moldeando unas personitas que, cuando sean adultas, serán capaces de amar, de respetar y dialogar. Pero si los padres de familia son agresivos y autoritarios, estarán sembrando las semillas de los futuros actores de la violencia.
La necesidad de formación continua en la educación infantil
Lo mismo sucede con los profesores. Muchos de ellos dejan una huella muy positiva en sus alumnos porque estimularon su curiosidad y amor por la investigación, y fueron ejemplo de justicia en sus relaciones con sus alumnos, colegas y jefes. Pero hay otros profesores que fueron tóxicos.
Nadie nace aprendido. Por eso hay que prepararse para ejercer estos nobles oficios de padres de familia y de educadores. Las llamadas “escuelas de padres”, que ofrecen muchos colegios, son una ayuda maravillosa para poder acompañar a los niños y adolescentes en su proceso de desarrollo.
Formar con el ejemplo para evitar el abismo
Lo mismo podemos decir de los maestros y profesores. No es suficiente con que sepan biología, química o matemáticas. Para ser un buen maestro se necesita, ante todo, ser buena persona; obviamente, hay que dominar la materia que se enseña; y hay que saber pedagogía para poder acompañar adecuadamente el desarrollo de los alumnos.
Amigas y amigos, recordemos las sabias palabras de Jesús: ¿Acaso un ciego puede guiar a otro ciego? Necesitamos padres de familia y educadores con los ojos muy abiertos y con los oídos atentos, formados en valores, de manera que puedan guiar a los niños y adolescentes hacia la madurez y no hacia el abismo.


