¿Cómo perder el miedo a la muerte? Una reflexión para encontrar paz.
Padre Jorge Humberto Peláez S.J
Director general de la Congregación Mariana
¿Por qué nos aterra tanto nombrar lo inevitable? Muchos creen que el silencio nos protege, pero evitar hablar de la muerte solo alimenta el miedo y el desorden. En esta reflexión, te invito a romper el tabú y descubrir por qué mirar hacia el final, con fe y naturalidad, es el camino más seguro hacia la verdadera paz espiritual y familiar.
Amigas y amigos, hoy quiero invitarlos a reflexionar sobre un tema bastante incómodo, que evitamos en nuestras conversaciones. Reflexionemos sobre la muerte. Este tema nos parece de mal gusto.
¿Cómo se manifiestan nuestros temores ante la muerte?
De muchas maneras. Por ejemplo, hay personas que no quieren ir al médico; creen que así estarán a salvo. Otras personas evitan decir que alguien falleció, y prefieren otros términos como “se durmió, viajó, trascendió”.
El tabú del fallecimiento en el núcleo familiar
Hay familias que son muy misteriosas cuando alguno de los suyos se enferma; la orden es: “que nadie sepa, no cuenten”. Miran mal cuando alguno de los hijos sugiere que es prudente hacer el testamento o que alguien de confianza tenga la segunda firma de la cuenta bancaria; lo miran con rabia como si estuviera deseando la muerte del papá o de la mamá.
Una perspectiva de fe: La muerte como paso a la plenitud
Perdamos el miedo a hablar de la enfermedad y de la muerte. ¿Acaso no somos creyentes? ¿Acaso no confiamos en el Señor resucitado? Para nosotros la muerte no es destrucción sino el paso definitivo hacia la plenitud del amor y la felicidad.
Consejos para una preparación espiritual y material
En algún momento, la hermana muerte nos visitará. Que no nos sorprenda. Estemos preparados para recibirla, y de la mano de Nuestra Señora dar el paso. La preparación es espiritual y también material. Reconozcamos nuestros pecados y errores, cicatricemos heridas, no nos vayamos a la tumba con resentimientos y no dejemos problemas a las personas que nos rodean.
Amigas y amigos, no le tengamos miedo a hablar de la muerte. No es de mal agüero. Es prepararnos para este paso hacia la plenitud.




