“Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán” Mateo 9,15
Señor, ayúdame a ayunar de mi necesidad patológica de tener siempre la razón y de esa adicción moderna a la última palabra en cada discusión. Mi ego se alimenta de victorias intelectuales insignificantes mientras mi alma se desnutre. Enséñame el valor del silencio que no es cobardía, sino espacio para que tú hables. Que mi boca se cierre para que mis oídos se abran. Que aprenda que no poseo la verdad, sino que la Verdad me posee a mí. En este silencio voluntario, que descubra que muchas de mis opiniones no son más que ruidos para no escuchar el suave susurro de tu justicia reclamándome coherencia.