Fiesta de Corpus Christi
El verdadero significado del regalo que transforma tu vida
Padre Jorge Humberto Peláez S.J
Director general de la Congregación Mariana
¿Te has preguntado alguna vez qué estamos viviendo realmente cada domingo en el altar? La Fiesta de Corpus Christi no es solo una tradición antigua o una fecha en el calendario litúrgico; es la oportunidad perfecta para reconectarnos con el milagro más grande de nuestra fe.
A continuación, te invitamos a profundizar en el misterio del Cuerpo y la Sangre de Cristo, y a descubrir cómo este regalo de amor puede transformar por completo tu manera de vivir y actuar hoy en día.
¿Qué es la Fiesta de Corpus y cuál es su origen?
Este domingo celebramos la fiesta de Corpus, es decir, la celebración litúrgica para honrar y agradecer el Cuerpo y la Sangre de Jesús que se nos dan como regalo y alimento en la eucaristía.
Esta fiesta es muy antigua y empezó como una afirmación de los católicos frente a unos grupos que negaban la presencia real de Jesucristo en el pan y el vino consagrados. En muchos de nuestros pueblos y ciudades esta fiesta es muy solemne. Amigas y amigos, los invito a profundizar en el significado de esta celebración.
El significado de la Eucaristía: La presencia real de Jesucristo
En primer lugar, en esta fiesta agradecemos el regalo maravilloso que nos dejó Jesús en la Última Cena. Él nos dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”. ¡Qué más podemos pedir! Esa presencia del Señor es la mejor garantía para avanzar por el camino de la vida.
En esta fiesta de Corpus reafirmamos la presencia real de Jesucristo. No es simplemente un símbolo o una hermosa puesta en escena. No. El Señor se hace verdaderamente presente en medio de nosotros.
La doble transformación: Del altar a nuestra vida diaria
En la eucaristía se produce una doble transformación: la transformación del pan y el vino, y la transformación de nosotros como comunidad. El pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre del Señor; y nosotros nos convertimos en el Cuerpo místico de Cristo.
Es un largo proceso de transformación interior. Por eso no podemos ser los mismos después de participar en la eucaristía. Poco a poco debemos transformar nuestra manera de pensar y de actuar, nuestra manera de juzgar a los demás, el ejercicio de nuestro oficio o profesión. En todo lo que hagamos debemos reflejar el misterio de amor y solidaridad que irradia este sacramento.
Amigas y amigos, no veamos la asistencia a la misa dominical como una obligación que nos mortifica, sino como una fiesta muy especial en la que ocupamos un puesto de honor.





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