El secreto de las parejas duraderas.
Padre Jorge Humberto Peláez S.J
Director general de la Congregación Mariana
Más que amor, una gran amistad
Hoy, los invito a hacer un alto en el camino para reflexionar sobre la estabilidad de las parejas. A nuestro alrededor encontramos todo tipo de situaciones. Vemos relaciones de pareja terriblemente frágiles que se desbarataron al poco tiempo. Pero también conocemos parejas muy sólidas después de 30, 40 o 50 años de vida en común. ¿Qué les ha permitido superar las tormentas que han encontrado en el viaje de la vida?
Una relación de pareja experimenta profundas transformaciones a lo largo de los años. Una cosa es el amor de novios y la intensidad apasionada de los primeros meses o años de matrimonio. Pero eso no dura mucho. Poco a poco la rutina va ensombreciendo la relación. La llegada de los hijos trae profundos cambios. Esos hijos se convierten en adolescentes y los padres deben manejar situaciones nuevas porque los hijos exigen una mayor autonomía. Con el paso del tiempo, los padres siguen acompañando a sus hijos adultos en el desarrollo de sus proyectos. La aparición de los nietos es un momento luminoso. Es dar todo el amor sin intervenir en la disciplina diaria.
Recordemos una realidad muy profunda: la pareja empieza sola su camino y termina sola.
¿Qué ha permitido a estas parejas permanecer unidas en medio de tantas tensiones? El secreto consiste en haberse convertido en los mejores amigos. Una profunda amistad es el mejor adhesivo. Los invito a trabajar en este sentido: ser los mejores amigos, socios, consejeros, cómplices. Una profunda amistad es la mejor póliza para permanecer juntos en medio de las profundas modificaciones que trae la vida.
La amistad en la pareja es un bordado que se teje con paciencia en el día a día: en la charla sobre las noticias, ver juntos un programa de televisión, o la calidez de un vino compartido con amigos.Hay que alimentar el asombro cada fin de semana para romper la inercia de los días iguales; la rutina es el óxido que lo consume.»
Que Nuestra Señora de los Lirios sea su consejera en este hermoso proceso de consolidación de una profunda amistad al interior de las parejas.




