“Si al presentar tu ofrenda te acuerdas de que un hermano tuyo tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí y vete primero a reconciliarte” Mateo 5,23-24
Que mi ayuno de hoy sea no juzgar a quien vive su fe, su vida o su dolor de manera distinta a la mía. Soy un experto en señalar la paja en el ojo ajeno para no sentir el peso de la viga en el mío. Líbrame de la superioridad moral de quien se cree poseedor de la verdad o de la práctica perfecta. Que hoy mi boca se cierre antes de emitir un veredicto sobre el camino del otro. Que mi energía se centre en mi propia conversión, recordando que cada persona que cruza mi camino está librando una batalla de la que no sé nada.