Arrepentirse es de valientes: Cambia tu dirección
Arrepentirse es de valientes, no de pecadores asustados.
Nos vendieron que arrepentirse es llorar por los rincones sintiéndose una basura. Eso no es conversión, eso es drama. La palabra real es Metanoia: cambio de mentalidad. Es darte cuenta de que el camino por el que vas no te hace feliz y tener los pantalones para dar la vuelta. No te arrepientas porque «está mal»; arrepiéntete porque mereces algo mejor que la mediocridad en la que vives. La conversión es el acto de amor propio más grande que existe: elegir la vida sobre la inercia.
Oremos para una conversión real
Señor, que mi fe no sea un refugio privado, una burbuja de paz para mi propio consumo, sino una fuerza centrífuga que me empuje hacia los márgenes de la sociedad. Que no me sienta cómodo en el centro del sistema mientras haya hermanos míos en la periferia de la existencia. Que mi oración me lleve a las cárceles, a los hospitales, a los barrios olvidados y a las fronteras donde se juega la vida. Que no tenga miedo de mancharme las manos con el barro de la historia ni de comprometer mi reputación por estar al lado de los descartados. Que mi lugar en el mundo sea el lugar donde más se necesite un testimonio de esperanza.
«El Mapa de Google» Piensa: «Si sigo así, ¿dónde estaré en 5 años?». Si no te gusta el destino, hoy cambia una pequeña decisión diaria. Una sola.
“Ustedes, pues, oren así: Padre nuestro que estás en los cielos” Mateo 7,9
Por: Cristian Molina G.





