El significado del ayuno
Ayunar no es una dieta religiosa: es recuperar el hambre de lo importante.
Ayunamos porque estamos llenos. Hastiados de información, de comida procesada, de ruido y de ego. El ayuno no es para darle «lástima» a Dios; es para hacernos espacio a nosotros. Cuando dejas de comer algo que te gusta, o dejas de mirar el móvil cada cinco minutos, aparece un vacío incómodo. Ese vacío es el lugar donde Dios vive. No ayunes de chocolate si eso no te cambia el alma; ayuna de juzgar, de quejarte o de comprar cosas que no necesitas. Siente el hambre y deja que te recuerde que no solo de pan vive el hombre.
El Altar de la Comodidad
Señor, desmóntame el altar que le he construido a mis comodidades, a ese estilo de vida que considero un derecho irrenunciable mientras otros mueren en la intemperie. He convertido mi confort en mi religión y mi seguridad en mi dios. Sacúdeme. Que el desierto de la Cuaresma me quite las alfombras y los aires acondicionados del espíritu. Que aprenda a caminar sobre la arena caliente de la realidad, aceptando que seguirte implica cargar una cruz, no un cojín. Que mi fe deje de ser un seguro de vida para convertirse en un riesgo de amor.
«El Ayuno de Dopamina» Hoy, durante la comida, no uses el móvil. Ni un segundo. Siente el sabor, siente el aburrimiento, siente la prisa por mirar la pantalla. No cedas. Ese es tu desierto hoy.
“Esta generación pide una señal, y no se le dará otras señal que la de Jonás” Lucas 11,29
Por: Cristian Molina G.





