Cómo superar la intolerancia:
El valor de la diversidad en tiempos de conflicto.
Padre Jorge Humberto Peláez S.J
Director general de la Congregación Mariana
¿Alguna vez has sentido que el mundo se divide entre ‘ellos’ y ‘nosotros’ por el simple color de una camiseta o una idea diferente? En un momento donde las discusiones se convierten en campos de batalla y el odio parece ganar la partida, es urgente detenerse.
A continuación, compartimos una reflexión profunda sobre cómo la intolerancia actúa como una enfermedad silenciosa y cuál es el único remedio capaz de sanar nuestro tejido social.
Amigas y amigos, los invito a reflexionar sobre los efectos destructivos de la intolerancia que corrompe todo lo que toca. Empecemos por el doloroso espectáculo que ofrecen algunos asistentes a los estadios, que se convierten en campos de batalla de hinchas enloquecidos por el resultado del partido.
El impacto de la intolerancia en el deporte y la vida diaria
El deporte, que es una de las más nobles manifestaciones de la actividad humana, a veces puede dar un viraje y los valores de la salud, alegría, vitalidad y compañerismo se diluyen. Nuestra vida puede correr peligro si nos encontramos en el lugar equivocado vistiendo la camiseta de nuestro equipo.
¿Qué es esta locura? ¿Qué es este absurdo? Hay una palabra que lo dice todo: INTOLERANCIA. ¿En qué consiste esta peligrosa enfermedad? Consiste en que los seres humanos no aceptamos las diferencias. Diferencias en el color de la camiseta deportiva, la religión, la política y hasta el lugar de origen.
¿Qué es la intolerancia y por qué nos divide?
La intolerancia es causa de muchos sufrimientos, dolor y muerte.
Destruye las familias, arruina las amistades, impide la convivencia entre los vecinos.
¿Cómo combatir esta bacteria de la intolerancia? El antibiótico para combatir esta pandemia se llama VALORAR LA DIVERSIDAD. Sería una desgracia que todos fuéramos iguales, que tuviéramos las mismas ideas y los mismos gustos. Esto significaría que no habría cambios y no surgirían proyectos transformadores. La diferencia de enfoques es un poderoso motor de cambio.
El antibiótico social: Valorar la diversidad para el cambio
Las diferencias son necesarias. Por eso no basta con tolerarlas. No basta con decir: Yo me aguanto esto. Tenemos que ir más allá y descubrir los tesoros que se ocultan tras las diferencias y que nos abren a nuevos horizontes.
Una invitación a la reflexión y la unidad
Amigas y amigos, la intolerancia nos envenena el corazón. Pidamos a la Virgen de los Lirios abra nuestro corazón y nuestra mente a los tesoros de la diversidad.




