Cómo superar la mediocridad y transformar tu vida
Padre Jorge Humberto Peláez S.J
Director general de la Congregación Mariana
Hacer lo mínimo indispensable parece el camino fácil, pero es la trampa perfecta para estancar tu carrera y tu desarrollo personal. Si sientes que la rutina y la apatía están paralizando tu verdadero potencial, no estás solo. Descubre por qué dar el extra es la única decisión que transformará radicalmente tu destino.
La trampa de la «ética de los mínimos».
Algunos seres humanos somos perezosos y queremos obtener resultados con el menor esfuerzo. Muchas personas dirigen sus vidas por la “ética de los mínimos”, es decir, se contentan con hacer lo estrictamente necesario para que no los echen del trabajo y no tener problemas con la justicia.
Consecuencias del conformismo en el entorno personal y empresarial
Esta mediocridad que se contenta con hacer lo estrictamente obligatorio, puede traer graves consecuencias. El mediocre conformista no se anticipa a los acontecimientos y cuando reacciona ya puede ser muy tarde. Una empresa dirigida por personas de este perfil no tendrá la capacidad de innovación para responder a los nuevos desafíos que aparecen por todas partes. Se quedarán rezagados y la competencia los arrasará.
Te recomendamos leer: Arrepentirse es de valientes: Cambia tu dirección
¿Cómo dar el giro y superar la mediocridad en el día a día? Amigas y amigos, no podemos instalarnos en la mediocridad, no podemos contentarnos con el cumplimiento mínimo de las obligaciones. Demos un giro a nuestras vidas. Que nuestro actuar esté marcado por el signo más: ¿qué más puedo hacer por mi familia?, ¿qué más puedo hacer para mejorar el ambiente de trabajo?, ¿cómo puedo responder mejor a tantas bondades de Dios para conmigo?, ¿cómo puedo ayudar a las personas necesitadas que están junto a mí?
Amigas y amigos, no podemos instalarnos en la mediocridad. El conformismo es un anestésico que nos paraliza.
Que nuestra Señora nos inspire y despierte en nuestro corazón el deseo de dar más y de responder con generosidad a tanto bien recibido.



