¿Cómo salir de la depresión?
Dar el primer paso también es avanzar.
Hay momentos en los que levantarse de la cama cuesta, las cosas que antes disfrutábamos, dejan de emocionarnos y sentimos que no tenemos energía ni siquiera para explicar lo que nos pasa. Pero no toda tristeza es depresión. Reconocer la diferencia y prestar atención a señales como la pérdida de interés, la falta de motivación o la sensación de no tener fuerzas para cambiar es un primer paso. En Amigos de Tu Salud, junto al psiquiatra Cristian Vargas Upegui, abordamos esta realidad sin miedo, sin culpas y lejos de frases como “ponga de su parte”, porque una persona que atraviesa una depresión puede querer mejorar y, al mismo tiempo, sentirse sin fuerzas para hacerlo; bien lo llama el doctor Cristian “Es un desvitalización energética”.
Salir de la depresión no significa necesariamente dar un gran salto, sino comenzar con pequeños pasos y buscar acompañamiento profesional. La terapia y, cuando está indicada, la medicación pueden hacer parte del tratamiento; además, aspectos cotidianos como recuperar rutinas, cuidar el sueño y la alimentación, moverse, recibir luz natural y mantener el contacto con otras personas pueden acompañar el proceso. La familia también cumple un papel importante cuando se acerca sin juzgar ni presionar. Y ante expresiones como “no quiero seguir viviendo” o “ya no puedo más”, es fundamental buscar atención profesional de manera inmediata. Como plantea el cierre de nuestro programa: “Pedir ayuda no es una señal de debilidad, sino una forma de empezar a cuidarse”.
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Salir de la depresión no significa tener todas las respuestas ni sentirse bien de un día para otro. Significa comenzar, aunque sea con un paso pequeño: reconocer lo que está pasando, pedir ayuda y permitir que otros nos acompañen. La depresión puede hacernos creer que no hay salida, pero pedir ayuda puede ser precisamente el comienzo de encontrarla. No tenemos que atravesar este camino en soledad.
5 recomendaciones para comenzar a cuidarse:
- Reconozca lo que siente. No minimice sus emociones ni se culpe por no poder “poner de su parte”.
- Pida ayuda profesional. Un psicólogo o psiquiatra puede orientar el tratamiento que cada persona necesita.
- Recupere pequeñas rutinas. Dormir mejor, alimentarse adecuadamente, moverse y recibir luz natural pueden acompañar el proceso.
- No se aísle. Mantenga cerca a personas de confianza y permita que lo acompañen sin sentirse una carga.
- Tome en serio las señales de alarma. Si aparecen pensamientos de muerte, desesperanza extrema o expresiones como “no quiero seguir viviendo”, busque ayuda profesional urgente.
Recuerde: pedir ayuda no es rendirse. Es elegir cuidarse. Y a veces, para volver a encontrar las ganas de vivir, lo único que necesitamos al principio es atrevernos a dar el primer paso.
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Por: Tatiana Diaz Zapata
