¿Es la paz un objetivo inalcanzable en Colombia?
Padre Jorge Humberto Peláez S.J
Director general de la Congregación Mariana
¿Por qué la paz parece un objetivo inalcanzable tras décadas de promesas e intentos fallidos? En medio del desencanto generalizado y los acuerdos incumplidos, es momento de analizar los verdaderos errores del Estado que han frenado la tranquilidad del país. Descubre las claves de esta profunda reflexión.
Entre el anhelo y la frustración: la realidad de la paz
El tema de la paz aparece con mucha frecuencia en nuestras conversaciones y produce emociones encontradas. Por una parte, la paz es la gran aspiración del pueblo colombiano. Nos sentimos agobiados por tantas décadas de violencia. Deseamos vivir y trabajar en paz, sin zozobras ni extorsiones. Pero también nos sentimos estafados con el tema de la paz: acuerdos que no se cumplen, impunidad desbordada, delincuentes que salen de las cárceles.
Examen de conciencia sobre los obstáculos de la paz
Amigas y amigos, los invito a hacer un examen de conciencia, breve y sustancioso, sobre los factores que han impedido que la paz, tan anhelada, florezca en Colombia: Factores por parte del Estado y factores por parte nuestra, como ciudadanos. Hoy nos focalizaremos en el Estado y en el próximo programa lo haremos sobre nosotros.
Diversos Presidentes de la República han querido avanzar por el camino de la paz, pero han cometido errores.
Es muy complicado sentarse a negociar unos acuerdos con actores de la violencia muy diversos con todo tipo de intereses: algunos proyectos políticos, narcotráfico, extorsión, secuestro, minería ilegal, reclutamiento de menores. Este cóctel de personajes e intereses es imposible.
Otro pecado capital en estos procesos de turno ha sido la incapacidad del Estado para hacerse presente en todo el territorio nacional. Pueblos en los que no hay salud, ni seguridad, ni educación, ni posibilidades para los jóvenes. Cuando el Estado no está presente, ese vacío lo llenan los violentos.
Más allá de la firma: la necesidad de oportunidades reales
No basta con firmar acuerdos, estrechar la mano y tomarse la foto. No habrá una paz duradera si no hay empleo, si no hay educación que ofrezca oportunidades a los jóvenes. Los diversos procesos de paz, que nos han dejado profundamente frustrados, se han quedado en promesas y no han conducido al fortalecimiento de la institucionalidad y a políticas sociales eficaces sin demagogias ni populismos.
Un compromiso pendiente con la sociedad
En esta reflexión nos hemos centrado en el rol del Estado. La próxima vez examinaremos nuestras responsabilidades personales en la construcción de la paz.



