Relación con la casa común
Laudato Si': Por qué cuidar el planeta es un deber espiritual.
Hemos tratado a la Tierra como un supermercado infinito o un vertedero privado. Pero el mundo es la «Casa Común», un regalo que recibimos y que debemos entregar. Herir la naturaleza es herir al Creador y, sobre todo, herir a los más pobres, que son los primeros en sufrir el cambio climático. La espiritualidad no está separada de cómo tratas el agua, cómo reciclas o cómo consumes. Ser cristiano hoy implica ser un jardinero fiel de la creación, no un explotador despiadado. Tu huella en el mundo es tu huella en el corazón de Dios.
La Cruz no es Amuleto
Señor, que no use la cruz como un amuleto de protección, como una joya estética o como un signo de identidad tribal para separarme de otros. Que la cruz sea para mí un compromiso de entrega radical, un recordatorio constante de que el amor duele y de que la vida se gana cuando se pierde. Que al trazar su signo sobre mi cuerpo, esté aceptando el riesgo de vivir como tú viviste: con los brazos abiertos a todos, sin defensas y con la verdad por delante. Que mi cruz sea de madera tosca y no de oro brillante, para que nunca olvide que es el patíbulo donde el ego muere para que el amor resucite.
Metodología: «El Tacto con la Tierra» Si puedes, toca una planta o camina descalzo sobre tierra o hierba hoy. Siente la conexión. Recoge un trozo de basura que encuentres en la calle (aunque no sea tuya) como un gesto de reparación y respeto.
Gancho para mañana: Cuidar la tierra es difícil, pero amar a quien te odia parece imposible. Mañana: Amar a nuestros enemigos, el examen final del cristiano.
Por: Cristian Molina G.





