Reconocer a los demás
¿A cuántas personas ignoraste hoy? El reto de volver a ser humanos.
Nos hemos vuelto expertos en mirar a través de la gente. El cajero es una máquina de cobrar, el vecino es un ruido en el pasillo, y el que pide en la calle es una mancha en el paisaje. Reconocer al otro es un acto revolucionario. Es decir: «Te veo, existes, tu historia importa». La Cuaresma es el tiempo de limpiar las cataratas del egoísmo para descubrir que cada persona que cruzas es un territorio sagrado donde Dios te está esperando.
Señor, rompe hoy mi indiferencia, esa forma educada y silenciosa de crueldad que practico a diario para proteger mi tranquilidad. He perfeccionado el arte de mirar hacia otro lado, de deslizar la pantalla ante el dolor que me incomoda. Mi pecado no es solo lo que hago, sino todo lo que omito para no alterar mi bienestar. Que este desierto me obligue a mirar de frente las llagas de mi prójimo, no con lástima estéril, sino con la conciencia de que su hambre es mi responsabilidad y su frío es mi vergüenza. Haz que mi corazón deje de ser un músculo blindado y se convierta en una herida abierta por la que pueda entrar la vida de los demás.
La Mirada de 3 Segundos
Hoy, a cada persona con la que hables (aunque sea para pedir el café), mírale a los ojos durante 3 segundos antes de hablar. Sonríe solo con la mirada. Nota la diferencia en su reacción.
“Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escúchenlo” Mateo 17,5
Una vez que ves a la persona, ya no puedes ser indiferente a su peso.
Por: Cristian Molina G.





