María Auxiliadora ponemos en tus manos nuestro Empleo
Esfuerzo diario y sustento para la vida.
El trabajo ocupa gran parte de nuestras vidas y es el medio por el cual proveemos para nosotros y nuestra familia. Le hablamos a María Auxiliadora de nuestras preocupaciones laborales, de la búsqueda de empleo, de las dificultades en el trabajo actual, pidiéndole su ayuda y bendición.
María Auxiliadora, tú que conociste de cerca el sudor y el polvo en el taller de san José, tú que sabes del esfuerzo diario y la dignidad que brota del trabajo honesto y bien hecho, hoy te presentamos con humildad y confianza todas nuestras realidades laborales.
Mira, Madre, a tantos hermanos y hermanas que se levantan cada mañana sin la certeza de tener un empleo, que buscan incansablemente una oportunidad para poner sus talentos al servicio y llevar el pan a sus mesas. Te pedimos por ellos, para que encuentren puertas abiertas, para que no desfallezcan en la búsqueda, para que sientan tu mano amiga guiándolos.
Madre querida, te entregamos a todos aquellos que trabajan en condiciones difíciles, injustas, con horarios agotadores, salarios insuficientes o falta de reconocimiento. Intercede para que se respeten sus derechos, para que su dignidad no sea pisoteada y para que encuentren alivio en sus cargas.
Bendice nuestras manos y nuestra mente para que nuestro trabajo sea bien hecho, al servicio a los demás y una forma de explotar nuestras capacidades. Que nunca nos falte la confianza en la providencia de Dios, que a través de tu intercesión, nos provee lo necesario.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.






