María Auxiliadora ponemos a nuestra familia
En el primer y más importante lugar.
La familia es nuestro cimiento, nuestro refugio. Aunque a veces haya roces o dificultades, es el lugar donde el amor debería reinar. Le pedimos a María que bendiga nuestro hogar, que sane las heridas si las hay, y que fortalezca los lazos que nos unen.
María Auxiliadora, tú que formaste con José el hogar de Nazaret, un modelo de amor y armonía, te abrimos las puertas de nuestra casa, de nuestra familia. Entra en ella, Madre, y bendícela. A veces las discusiones, el cansancio o las preocupaciones diarias ponen a prueba nuestro amor y nuestra paciencia. Ayúdanos a perdonar rápido, a comprendernos mutuamente, a comunicarnos con respeto y cariño.
Que en nuestro hogar se respire la paz que viene de tu presencia. Que seamos apoyo los unos para los otros, en las alegrías y en las tristezas. Que nuestra familia sea un reflejo de la Trinidad, un lugar donde el amor de Dios se haga vida.
Gracias por ser la Auxiliadora de nuestras familias.
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.






