Las tentaciones
Las tentaciones de hoy no tienen cuernos, tienen "ofertas exclusivas".
El mal no suele ser feo; suele ser práctico. La tentación hoy no es hacer algo «diabólico», sino hacer algo «cómodo» que traiciona tu esencia. Es el atajo para ganar dinero, la mentira para evitar un conflicto, el silencio ante la injusticia para no complicarte la vida. Jesús en el desierto no luchó contra monstruos, sino contra la idea de usar su poder para su propio beneficio. ¿A qué le estás diciendo que sí para no sufrir un poco?
La palabra es nuestra primera herramienta de poder; usarla para el beneficio propio a costa de la verdad es el primer paso hacia ese desierto donde perdemos nuestra esencia.
Pidamos al Señor por nuestro lenguaje.
Señor, purifica mi lenguaje y rescátalo de la banalidad y del veneno. Que mis palabras de hoy construyan puentes sólidos donde suelo levantar muros de ironía, sarcasmo o desprecio. A veces uso mi inteligencia para humillar o para brillar, olvidando que el lenguaje me fue dado para bendecir y para consolar. Que mis quejas se transformen en agradecimiento y mis críticas en intercesión. Ayúdame a ayunar de los comentarios ociosos, de la crítica fácil al que no está presente y de la autocomplacencia de creerme mejor que los demás por lo que digo. Que mi hablar sea un reflejo de tu verdad, siempre sazonado con la sal de la humildad y la ternura.
A veces caemos porque no sabemos pedir ayuda, pero el Señor nos escucha, incluso cuando solo gritas en silencio.
“El mayor entre ustedes será su servidor” Mateo 23,11
Por: Cristian Molina G.





