Cuarto Domingo de Adviento 2025
El Sí de José y María que Cambió la Historia
El Cuarto Domingo de Adviento es el umbral definitivo hacia la Navidad. En este 2025, la liturgia nos invita a detenernos en el corazón de dos figuras esenciales: San José y la Virgen María. Ellos no solo son personajes históricos, sino modelos de cómo preparar el camino para la llegada de Jesús en medio de nuestras propias dudas.
San José: El Hombre Justo que Acoge en Silencio
El Evangelio de este domingo (Mateo 1, 18-24) nos presenta a José frente a un dilema humano y espiritual. Su mensaje nos enseña que la «justicia» de José no era solo cumplir la ley, sino su capacidad de hacer espacio a lo inesperado de Dios. A diferencia de otros personajes bíblicos, José no pronuncia una sola palabra en los Evangelios. Su silencio es una escucha activa.
El Ángel le dice: «José, hijo de David, no temas». Dios utiliza el sueño para hablarle al corazón, revelándole que lo que sucede en María es obra del Espíritu Santo. Al despertar, José hace lo que el Ángel le mandó. Su «sí» es silencioso, pero determinante, asume la paternidad legal de Jesús, dándole el linaje de David y protegiendo el misterio de la Encarnación.
La Virgen María: Confianza Total y Preparación Activa
María es la «llena de gracia» que prepara el camino con una confianza inquebrantable. Mientras José custodia el misterio, María lo gesta y lo comunica.
María no espera de brazos cruzados. Ella prepara la llegada de su Hijo ensanchando su corazón. Nos enseña que la Navidad no se trata de adornos externos, sino de disponibilidad interior. María nos ayuda a confiar cuando los planes de Dios parecen alterar nuestra seguridad. Su Fiat es la respuesta de quien se sabe amada por Dios por encima de cualquier circunstancia.
¿Qué nos regala Dios en este Cuarto Domingo?
Este Evangelio no es solo un relato del pasado; es un regalo para tu presente. Dios nos entrega tres certezas fundamentales:
- El Emmanuel (Dios-con-nosotros): El regalo de saber que Dios no es lejano. Él entra en nuestra genealogía y en nuestras crisis familiares.
- La Paz en el Conflicto: A través de José, Dios nos regala la paz que nace de la obediencia y la confianza, incluso cuando no entendemos todo el panorama.
- Un Camino de Salvación: Dios prepara el camino enviando mensajeros a nuestras vidas para recordarnos que el miedo no tiene la última palabra.
Al encender la última vela de la Corona de Adviento, miremos a José y María. Que su ejemplo nos ayude a transformar nuestras dudas en actos de fe. La Navidad ya no es una promesa lejana; es una realidad que golpea a nuestra puerta.
Por: Cristian Molina G.





