Dos modelos de familia
¿sobre qué estás construyendo tu hogar?
Padre Jorge Humberto Peláez S.J
Director general de la Congregación Mariana
Una reflexión para la vida moderna
En un mundo que corre sin frenos, el éxito de un hogar no se mide por sus muros, sino por la profundidad de sus cimientos. ¿Te has preguntado alguna vez por qué algunas familias resisten cualquier tormenta mientras otras se desmoronan ante la primera crisis? La respuesta no está en la chequera, sino en el terreno donde has decidido construir.
Dos tipos o modelos de familia
Amigas y amigos, los invito a hacer un alto en el camino para reflexionar sobre la vida familiar. El tema de la familia nos interesa a todos. ¿Por dónde empezar esta reflexión? Tomemos una de las parábolas de Jesús en la que habla de la casa construida sobre la arena y la casa construida sobre la roca.
Nuestro Señor Jesucristo es un extraordinario profesor, que es capaz de explicar las verdades más profundas y complejas de la manera más sencilla. Usa la herramienta de las parábolas. Esto quiere decir que parte de imágenes muy simples, casi todas tomadas de la vida campesina (las ovejas, el sembrador, el trigo y la cizaña, la vid y los sarmientos) para comunicarnos sus enseñanzas.
Aunque no seamos ingenieros ni maestros de obra, sabemos muy bien lo que pasa cuando una casa se construye sobre la arena. En muy poco tiempo se caerá porque carece de cimientos.
Esta imagen, tomada del mundo de la construcción, podemos trasladarla a las familias. Podemos hablar de familias construidas sobre la arena y de familias construidas sobre la roca.
¿Cómo describir a las familias construidas sobre la arena?
Se trata de familias superficiales que no han sido capaces de construir un proyecto común sino que cada uno busca su interés individual. Sólo piensan en la plata y les encanta aparentar. Su vida espiritual es mínima.
¿Cómo describir a las familias construidas sobre la roca?
Son familias en las que hay verdadero amor, dialogan, tienen sueños y proyectos compartidos. Y se alimentan de una sólida espiritualidad. Dios está presente en su vida diaria.
Hagamos un alto en el camino para reflexionar cómo está mi familia, qué valores la inspiran.




