Yo no te olvidaré
Alejandro Morales
Coordinador Líder de Contenidos
En un mundo donde la prisa y el olvido parecen imponerse, existe una promesa sagrada capaz de devolver la dignidad y la esperanza a los corazones más vulnerables. Descubre cómo las palabras de Isaías inspiran hoy un llamado urgente a transformar la vida de nuestros adultos mayores.
“Yo no te olvidaré”, nos dice el Señor a todos y cada uno de nosotros por medio de este hermoso texto que encontramos en el libro de Isaías (Is 49, 15) Dios, que no sabe de abandono, nos recuerda siempre que aunque el mundo se olvide de nosotros, él nunca lo hará. No sabe desaparecer, dejar o huir, porque es presencia permanente, amor infinito y constante.
¿Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas? ¡Pero aunque ella se olvide, yo no te olvidaré! Yo te llevo grabado en las palmas de mis manos.
El valor sagrado de los abuelos según las Escrituras.
Una voz de consuelo enorme para todos, pero que cobra gran relevancia especialmente hoy cuando pensamos en los abuelos y adultos mayores. Expresiones bíblicas que recogió el Papa León XIV en su mensaje dedicado a ellos, con motivo de la fiesta de San Joaquín y Santa Ana.
Si constantemente oramos al Señor diciendo “dame un corazón semejante al tuyo” he aquí un gesto claro para vivir conforme a esa solicitud: ser compañía agradable, escucha atenta, cuidado delicado, especialmente para aquellos que, con más años, viven en nuestras casas.
La respuesta de nuestro pastor ante la soledad en la vejez
Conmueven las palabras del Santo Padre cuando afirma:
El amor de Dios, que no olvida a ninguno, se presenta como acto de justicia y respuesta al anonimato, en el cual muy frecuentemente la vida humana acaba por perderse. En particular, sobre la vida de muchos mayores parece haberse extendido un velo que difumina los rasgos de los rostros y los cubre con el olvido. Es lo que sucede en las casas donde reina la soledad y también en aquellos lugares de hospitalización donde la singularidad de cada persona corre el riesgo de ser reducida al número de su cama o a su patología.*
*MENSAJE DEL SANTO PADRE LEÓN XIVPARA LA VI JORNADA MUNDIAL DE LOS ABUELOS Y DE LAS PERSONAS MAYORES
[Fiesta de los Santos Joaquín y Ana, 26 de julio de 2026]
Un compromiso familiar de amor, presencia y gratitud
Caminemos en la dirección contraria y llenemos de abrazos a quienes con dedicación acompañaron nuestra existencia. Con gratitud miremos sus ojos y tomemos sus manos en las nuestras.
Qué bueno es cuando un joven, un nieto, un hijo, puede pronunciar estas mismas palabras a su padre, a su madre, a su abuela o a su abuelo: Yo no te olvidaré, cuenta conmigo, estaré a tu lado, seré tu apoyo, te cuidaré… siempre.





