Tengamos nuestra esperanza puesta en la vida eterna
A propósito de la reciente conmemoración del día de la Asunción del Señor a los cielos, hoy queremos reflexionar sobre el anhelo de todo Cristiano: conquistar la vida eterna.
Desde pequeños nos hablan de ganarnos el cielo; pero en realidad no se trata de un lugar concreto, sino más bien de un estado del alma en el que conoceremos la felicidad y tranquilidad permanentes y en donde, además, nos reencontraremos con nuestros seres queridos que ya habían sido llamados a la casa del Padre Celestial.
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La vida eterna es plenitud, es serenidad, es recoger lo sembrado en la tierra. Y a propósito de la vida terrenal, no olvidemos que todos y cada uno de nosotros tenemos la capacidad de decidir si queremos vivir un cielo o un infierno en nuestro presente y en nuestro caminar hacia la concreción de nuestro anhelo.
Vivir un cielo en la tierra no es nada más que caminar de la mano de Dios y seguir su voluntad, tal como ÉL nos lo pide; es hacer el bien, ayudar a los más necesitados, estar disponible y dispuesto para que Nuestro Señor actúe en nosotros.
Sigamos entonces adelante trabajando día a día en esa conquista de nuestro cielo, viviendo , además, un cielo en la tierra.
Por: Olga Umaña
Realizadora y presentadora Tele VID
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