Un Camino hacia la Santidad
En la vida cotidiana.
El primer sábado de Cuaresma del año 2025, nos invita a reflexionar sobre un tema esencial en la vida cristiana: la santidad, este día nos invita a darnos la oportunidad para profundizar en lo que significa vivir una vida santa. La santidad no es ser “santurrón” ni pretender una perfección inalcanzable. Tampoco es un privilegio reservado para unos pocos. La santidad es un proyecto de vida, un camino que todos estamos llamados a recorrer, incluso en medio de las dificultades y los desafíos cotidianos.
Jesús, en el Sermón de la Montaña, nos dejó una clara invitación: “Sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto” Mateo 5.48. Esta perfección no se refiere a una vida sin errores, sino a una vida orientada hacia el amor, la misericordia y la entrega a los demás. La santidad, entonces, es la grandeza de vivir en coherencia con el Evangelio, de permitir que Dios transforme nuestro corazón y nos guíe en cada paso.
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La santidad no es un camino fácil. De hecho, a menudo implica enfrentar desafíos, renuncias y momentos de oscuridad. Sin embargo, es precisamente en estas circunstancias donde la santidad se hace más auténtica. Jesús mismo nos mostró que la santidad no es incompatible con el sufrimiento. Al contrario, es en la cruz donde su santidad brilló con mayor esplendor, porque fue allí donde entregó su vida por amor a la humanidad.
En este primer sábado de Cuaresma, estamos llamados a imitar la santidad de Jesús, que no se refugió en la comodidad, sino que se acercó a los más necesitados, curó a los enfermos, perdonó a los pecadores y anunció el Reino de Dios. Su santidad no fue superficial, sino profunda y transformadora. Como nos recuerda San Pedro: “Sean santos en toda su manera de vivir, porque está escrito: ‘Sean santos, porque yo soy santo’”.
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La santidad, entonces, es un proyecto de vida que se construye día a día. No se trata de grandes gestos heroicos, sino de pequeños actos de amor, de paciencia, de perdón y de servicio. Es en la familia, en el trabajo, en la comunidad y en las relaciones cotidianas donde la santidad se hace visible. Este sábado de Cuaresma es una invitación a preguntarnos: ¿Cómo puedo vivir la santidad en mi realidad concreta? ¿Cómo puedo ser un reflejo del amor de Dios en mi entorno?
Por: Por Cristian Molina G
Coordinador líder plataformas digitales
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