Elevación del Alma: Súplica a la Asunción de la Virgen María
¡Oh, María Asunta al Cielo, refugio de los que peregrinan en la tierra! En este valle de lágrimas, donde mi alma se siente agotada por el peso de la vida y el corazón se encuentra turbado por la incertidumbre, elevo mi súplica hacia ti.
Tú, que no conociste la corrupción de la tumba y fuiste llevada en cuerpo y alma a la gloria celestial, llévate mis penas y mis angustias. Al igual que los ángeles te recibieron con cánticos de gozo, acoge mi petición con la dulzura de tu amor maternal.
Envuelve mi alma en tu luz, purifica mi corazón de toda miseria y guíame con tu amor maternal para que, al final de mi jornada terrenal, pueda unirme a ti en la eternidad. Con tu poderosa intercesión, ayúdame a vivir con la esperanza de que también yo, algún día, podré alcanzar la gloria que tú ya posees. Amén.




