San Francisco y Santa Jacinta Marto.
Pequeños Pastores de Fátima
El 20 de febrero, nosotros los católicos celebramos la fiesta de San Francisco Marto y Santa Jacinta Marto, los pequeños pastores de Fátima que, junto con su prima Lucía dos Santos, fueron testigos de las apariciones de la Virgen María en 1917. Estos niños, a pesar de su corta edad, demostraron una profunda fe y una gran disposición al sacrificio por la conversión de los pecadores.
Francisco y Jacinta nacieron en Aljustrel, una pequeña aldea de Portugal, en 1908 y 1910, respectivamente. Eran hermanos y desde pequeños ayudaban en el pastoreo de ovejas. En 1917, junto con Lucía, recibieron seis apariciones de la Virgen María en Cova da Iria. En estos encuentros, la Virgen les pidió rezar el Rosario todos los días y ofrecer sacrificios por la conversión de los pecadores. También les reveló visiones del infierno y anunció el triunfo de su Inmaculado Corazón.
Vida de Santidad y Entrega: Después de las apariciones, Francisco y Jacinta cambiaron completamente su forma de vivir. Francisco, con un carácter contemplativo, buscaba consolar a Jesús en el Santísimo Sacramento y pasaba largas horas en oración. Jacinta, por su parte, se preocupaba profundamente por la salvación de las almas y ofrecía sus sufrimientos por los pecadores.
Ambos niños enfermaron de la gripe española. Francisco falleció el 4 de abril de 1919 y Jacinta el 20 de febrero de 1920. Antes de morir, Jacinta soportó grandes dolores con paciencia y amor, ofreciendo todo por la conversión de los pecadores y la paz del mundo.
Milagros y Canonización: El proceso de canonización de Francisco y Jacinta avanzó gracias a numerosos testimonios de favores concedidos por su intercesión. El milagro que llevó a su beatificación en 2000, aprobado por San Juan Pablo II, fue la curación inexplicable de una niña brasileña que sufría una enfermedad incurable. Posteriormente, el milagro que permitió su canonización en 2017 por el Papa Francisco fue la curación milagrosa de otro niño brasileño, que había sufrido un traumatismo craneoencefálico grave y sanó sin explicación médica.
Oración para la fiesta del 20 de febrero
Señor Dios nuestro,
Tú que has concedido a San Francisco y Santa Jacinta Marto
una profunda fe, un amor ardiente y un espíritu de sacrificio,
haz que, por su intercesión,
nosotros también aprendamos a ofrecer nuestras vidas
por la conversión de los pecadores y la paz en el mundo.
Concédenos la gracia de amarte con todo el corazón,
como ellos lo hicieron,
y ayúdanos a confiar siempre en la protección materna
de Nuestra Señora de Fátima.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Por: Por Cristian Molina G





