¿Sabías que el milagro de la Virgen de Chiquinquirá
comenzó con una oración?
María Ramos atravesaba momentos difíciles y pedía una restauración para su familia. Pero Dios tenía preparado algo mucho más grande: una restauración para el alma de miles de personas.
Era el 26 de diciembre de 1586.
Frente a una imagen deteriorada y casi irreconocible de la Virgen, María Ramos rezó con todo su corazón:
«¿Hasta cuándo, Rosa del cielo, habéis de estar tan escondida? ¿Cuándo será el día en que os manifestéis y os dejéis ver al descubierto para que mis ojos se regalen de vuestra soberana hermosura que llena de alegría mi alma?»
Terminó su oración y se levantó.
En ese momento pasaba por allí una indígena cristiana llamada Isabel, que llevaba de la mano a su pequeño hijo Miguel.
Al mirar hacia la capilla, el niño exclamó:
«¡Mire señora, la Madre de Dios se ha bajado del sitio donde estaba y parece que se está quemando!»
María Ramos corrió hacia el lugar.
Y entonces lo vio.
Aquel lienzo viejo y desgastado ya no estaba deteriorado.
La imagen de la Virgen había recuperado sus colores, su belleza y su esplendor.
Con lágrimas en los ojos, completó la oración que había comenzado momentos antes:
«Ahora sí, Rosa del cielo, estáis como debéis estar, hermosa como una rosa.»
Así ocurrió el milagro de la renovación de la imagen de la Virgen de Chiquinquirá.
Y desde entonces, María sigue recordándonos que Dios puede restaurar aquello que creíamos perdido.
¿Qué necesitas que Dios restaure hoy?






