Carlo Acutis ,
en los momentos en que todo pesa,
cuando me siento solo, confundido o triste,
te pido que me acompañes.
Tú también pasaste por pruebas.
Tuviste una enfermedad que apagó tu cuerpo,
pero tu alma nunca perdió la luz.
Enséñame a confiar como tú lo hiciste,
a decir: “No yo, sino Dios”,
a ver en el dolor una oportunidad de amar más.
Carlo, amigo del cielo,
muéstrame que la tristeza no tiene la última palabra,
que incluso en el silencio,
Dios me sostiene.
Ayúdame a levantarme con fe,
a encontrar sentido en lo que no entiendo,
y a seguir adelante con esperanza.
Gracias por ser testimonio de alegría en medio del dolor.
Guíame siempre hacia el Amor que no falla:
Jesús.
Amén.