Martes de María en Cuaresma.
Aprendiendo de su Infancia y Formación.
En este camino de Cuaresma, la Virgen María es un modelo excepcional, pues desde su infancia fue formada en la fe y en el amor a Dios. Sus padres, San Joaquín y Santa Ana, desempeñaron un papel fundamental en su crecimiento espiritual, inculcándole valores que la prepararían para su gran misión: ser la Madre de El Salvador.
Desde antes de su nacimiento, María fue escogida por Dios para ser la Madre de su Hijo. La Iglesia nos enseña que ella fue concebida sin pecado original, en lo que conocemos como el dogma de la Inmaculada Concepción. Esta pureza especial le permitió estar plenamente dispuesta a recibir la voluntad divina y a responder con un «sí» total cuando el ángel Gabriel le anunció que sería la Madre de Jesús.
Pero su sí no fue improvisado. María creció en un hogar donde la fe era el centro de la vida cotidiana. Sus padres la educaron con amor y le enseñaron a confiar en Dios en todo momento. Le transmitieron el valor de la oración, la humildad y la entrega generosa. Esta formación fue la base sobre la cual María edificó su vida de servicio y amor.
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En este Martes de Cuaresma, podemos mirar a María y pedir su intercesión para que nos ayude a vivir este tiempo de penitencia con corazón abierto. Ella, que supo escuchar la voz de Dios y responder con valentía, nos inspira a confiar en Él, incluso en los momentos de prueba y sacrificio.
Santa María, Madre de Dios, acompáñanos en este camino de Cuaresma. Ayúdanos a vivir con humildad, con fe y con amor a Dios, como tú lo hiciste desde tu infancia. Que tu ejemplo de entrega nos anime a responder con generosidad al llamado de Dios en nuestras vidas.
Amén.
Que este Martes de María nos ayude a fortalecer nuestra fe y a prepararnos con corazón sincero para la Pascua del Señor.
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Por: Por Cristian Molina G






