La segunda fumata en el Vaticano
A las 10:48 a. m. (hora local de Roma), una segunda fumata negra se elevó desde la chimenea de la Capilla Sixtina, indicando que el cónclave aún no ha alcanzado un acuerdo para elegir al nuevo Papa. En Colombia, eran las 3:48 a. m., cuando el humo oscuro apareció ante la mirada atenta de fieles y periodistas congregados en la Plaza de San Pedro.
En el corazón del Vaticano, bajo el silencio expectante del mundo, la Capilla Sixtina se convierte en un lugar sagrado donde se entrecruzan lo humano y lo divino. Cada fumata, ese humo que se eleva desde la chimenea del cónclave, más que una señal física: es un símbolo de discernimiento, espera y presencia del Espíritu Santo.
Para los fieles, esta segunda señal del conclave es también una invitación a la paciencia, a la oración unida al colegio cardenalicio. Es un momento para recordar que la Iglesia es una comunidad guiada por la luz de Cristo.
La segunda fumata no anuncia un nombre, pero sí revela un camino. Y así, con el corazón abierto, el mundo mira hacia Roma, sabiendo que en su debido momento, el Espíritu soplará donde quiera, y el blanco del humo anunciará la paz de una elección cumplida.
Por: Viviana Arango






