La Resurrección de Jesús
Una Fuente de Esperanza y Renovación
En la historia de la resurrección de Jesús, es narrada en los textos bíblicos del Nuevo Testamento, en estos encontramos un relato que ha sido central para la fe cristiana, la resurrección de Jesús es registrada por los cuatro evangelistas, Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
En el Evangelio de Mateo capítulo 28, se relata cómo, después del día de reposo, María Magdalena y otra María fueron al sepulcro. Un ángel les anunció que Jesús había resucitado y les instó a contar a los discípulos lo que habían visto. Luego, Jesús mismo se les apareció y les dijo que no temieran.
En el Evangelio de Marcos en le capítulo 16 , se menciona que al amanecer, el primer día de la semana, un ángel dijo a las mujeres que buscaban a Jesús que Él había resucitado y les pidió que lo comunicaran a los discípulos.
Lucas lo narra en el capítulo 24, él cuenta cómo varias mujeres fueron al sepulcro y encontraron la piedra removida. Dos hombres con vestiduras resplandecientes les anunciaron que Jesús había resucitado. Los discípulos también confirmaron la resurrección al ver a Jesús aparecerse ante ellos.
Por último Juan en el capítulo 20, cuenta que María Magdalena visitó el sepulcro y encontró la piedra removida. Luego, Jesús se le aparece a ella y posteriormente a los discípulos, mostrándoles sus manos y su costado.
La resurrección de Jesús es un acontecimiento central para los católicos y cristianos en general porque representa la victoria sobre el pecado y la muerte. Creer en la resurrección de Jesús es fundamental para nuestra fe, ya que confirmamos su divinidad y su poder sobre la vida y la muerte. La resurrección nos ofrece esperanza de vida eterna para quienes creemos en Él.
Celebremos la resurrección de Jesús con está oración:
Oh Dios, Padre misericordioso,
en este día de jubilo y esperanza,
recordamos con gratitud la resurrección de tu Hijo amado, Jesucristo.
Que su victoria sobre la muerte nos llene de fe y esperanza,
y que su amor infinito guíe nuestros pasos en el camino de la vida eterna.
Concédenos, Señor, la gracia de vivir conforme a su enseñanza,
y permítenos compartir la alegría de su resurrección con el mundo entero.
Amén.
Por: Cristian Molina Gallego.






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