“Sean perfectos como es perfecto su Padre celestial” Mateo 5,48
Señor, no permitas que use la religión como un búnker para esconderme de mis responsabilidades con el prójimo. A veces mis oraciones son muros que levanto para no escuchar el clamor del que sufre. Es más fácil rezar un rosario que consolar a un desesperado; es más cómodo ir a misa que luchar por una ley justa. Que mi piedad no sea un medicamento que me adormezca ante la injusticia, sino un combustible que me queme por dentro hasta que mi fe se traduzca en obras. Que no te busque en el incienso de los templos si no soy capaz de encontrarte en el sudor de los que sufren.