“Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso” Lucas 6,36
Líbrame, Señor, del activismo frenético que usa el «hacer» constante para evitar el «ser» frente a ti. A veces lleno mi agenda de muchas tareas para escapar de la inquietante pregunta por el sentido de mi vida. Corro para no sentir, trabajo para no pensar, hablo para no escuchar. Detenme. Que esta Cuaresma sea un sabotaje a mi necesidad de sentirme útil y necesario. Enséñame que mi valor no depende de mi productividad, sino de mi capacidad de ser presencia y de ser don. Que aprenda a sentarme a tus pies como María, aceptando que la mejor parte es simplemente estar contigo, sin planes, sin resultados, solo en puro acto de entrega y amor