Examen de conciencia diario
El hábito que cambia tu vida
Padre Jorge Humberto Peláez S.J
Director general de la Congregación Mariana
¿Alguna vez has sentido que el día a día te arrastra lejos de la persona que realmente quieres ser? Al igual que una embarcación necesita recalibrar su brújula para no perder el rumbo, tu vida requiere una pausa estratégica. Descubre el sencillo hábito nocturno que transformará tus decisiones y blindará tu paz interior.
La metáfora del rumbo: ¿hacia dónde se dirige tu vida?
El capitán de un barco o el piloto de un avión están pendientes de la brújula para no apartarse de la ruta pues las corrientes marinas o la fuerza del viento pueden alterar el rumbo.
Si un barco o un avión pueden desviarse de la ruta previamente establecida, ¿qué podremos decir de la existencia humana? Es muy fácil perderse en el camino. En la mayoría de los casos esto no se produce bruscamente sino que se va dando en el tiempo. Por ejemplo, un niño mentiroso que no fue corregido por sus padres, en su vida de adulto será un negociante sin escrúpulos y un estafador. El que desprecia las cosas pequeñas, poco a poco caerá en las grandes.
La necesidad y balance del examen de conciencia diario
De ahí la importancia que reviste la sana costumbre del examen de conciencia diario. Los consejeros espirituales recomiendan que al terminar el día, antes de dormirnos, hagamos un rápido balance de la jornada. ¿Tuvimos alguna experiencia importante?, ¿tomamos algunas decisiones con repercusiones hacia el futuro? ¿nos sentimos tranquilos o estamos mortificados por algo que dijimos o hicimos?
La práctica del examen de conciencia diario nos permite identificar nuestras fragilidades. Si reconocemos los actos negativos podremos corregirlos, evitando así que se conviertan en actitudes tóxicas que contaminan nuestro proyecto de vida y nos hagan daño.
Amigas y amigos, hagamos este corte de cuentas al terminar el día.



