Tercer Domingo de Adviento: La Alegría que Llena Nuestros Corazones.
En las tinieblas se encendió una luz, en el desierto clamó una voz. Se anuncia la buena noticia: el Señor va a llegar, preparad sus caminos porque ya se acerca.
Al encender la tercera vela de color rojo, la de la alegría, nos sumergimos en el regocijo de saber que el Salvador está cerca. Dejamos que la alegría llene nuestros corazones.
Leamos el texto Bíblico de los Filipenses 4,4
«Alegraos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Alegraos!»
Reflexionemos sobre la alegría que trae la venida de Cristo y cómo podemos compartirla con los demás, adornemos nuestras almas como una novia se engalana el día de su boda. Preparemos nuestros hogares, nuestras familias y nuestros corazones para la llegada de un gran momento.
Juan Bautista no es la Luz, sino el que nos anuncia la Luz. Cuándo encendemos estas tres velas, cada uno de nosotros quiere ser antorcha tuya para que brilles, llama para que calientes. ¡Ven Señor, a salvarnos, envuelve nos en tu Luz, caliéntame en tu amor!
Propósito familiar: Durante la semana, antes de dormir, rezamos un padrenuestro por nuestro país, por el mundo y por la unión familiar.
Oh Dios, que la alegría de tu presencia llene nuestros corazones y se derrame sobre aquellos que encontramos en nuestro camino. Amén.
Por: Por Cristian Molina G






