Liberar el resentimiento:
Un regalo para el corazón y la familia
El resentimiento es una herida que, cuando no se sana, puede quedarse viviendo en nuestro corazón durante mucho tiempo. A veces creemos que guardar ese dolor es una forma de protegernos o de hacerle entender al otro cuánto nos lastimó, pero en realidad quien más carga con ese peso somos nosotros mismos.
Cuando el resentimiento está dentro de la familia puede ser aún más doloroso, porque son precisamente las personas que amamos quienes tienen la capacidad de herirnos más profundamente: una palabra que no olvidamos, una ausencia, una decepción o una diferencia no resuelta pueden crear distancias que con los años parecen difíciles de cerrar.
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Liberar el resentimiento no significa justificar lo que pasó ni negar el dolor vivido, significa elegir la paz, dejar de permitir que una herida del pasado siga afectando nuestro presente y abrir la puerta al perdón, a la conversación y a la reconciliación cuando sea posible. A veces pensamos que perdonar es darle la razón al otro, pero en realidad es un acto de amor propio y de libertad.
La familia no siempre es perfecta, pero es un espacio donde tenemos la oportunidad de sanar, aprender y volver a encontrarnos, es allí donde los lazos son tan profundos, que elegir el perdón puede ser el primer paso para volver a encontrarnos desde el amor, la comprensión y la empatía.
Y a ti que estás leyendo esto, te invito a hacer un ejercicio: identifica ese resentimiento que todavía cargas y pregúntate ¿cuánto tiempo más quieres llevar ese peso en tu corazón? Atrévete a soltarlo, a perdonar y a liberarte. Quizás al hacerlo descubras cómo poco a poco vuelve la tranquilidad, cómo se aligera el alma y cómo la paz empieza a ocupar el lugar que antes tenía el dolor.
Justamente de este tema hablamos con la psicóloga Liliana Vásquez en ¿Qué Pasa en Casa? No te pierdas este capítulo que ayudará a liberar aquello que pesa en el corazón.
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Por: Viviana Arango
