Evangelio de hoy Miércoles 30 de septiembre
«Te seguiré adondequiera que vayas»
Lucas 9,57-62
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 9,57-62
En aquel tiempo, mientras Jesús y sus discípulos iban de camino, le dijo uno:
«Te seguiré adondequiera que vayas».
Jesús le respondió:
«Las zorras tienen madrigueras, y los pájaros del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».
A otro le dijo:
«Sígueme».
El respondió:
«Señor, déjame primero ir a enterrar a mi padre».
Le contestó:
«Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios».
Otro le dijo:
«Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de los de mi casa».
Jesús le contestó:
«Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás vale para el reino de Dios».
Palabra del Señor
Reflexión del evangelio
Seguimiento sin condiciones: Mirar hacia adelante sin poner excusas a Dios
El pasaje del Evangelio de Lucas (9, 57-62) sitúa a Jesús en camino hacia Jerusalén, el lugar de la entrega decisiva. En ese marco, la Escritura presenta tres encuentros que cuestionan profundamente la forma en que el ser humano responde a la llamada espiritual. En el cierre del mes dedicado a la Palabra de Dios y en la memoria de San Jerónimo, este texto invita a examinar la autenticidad del compromiso interior y a erradicar las excusas con las que a menudo se posterga la fe.
La iniciativa del llamado y el desprendimiento radical
A lo largo del Evangelio se observa una diferencia fundamental entre la iniciativa personal apresurada y la respuesta a una llamada auténtica. Ante quien ofrece seguir a Jesús a cualquier lugar, la respuesta es contundente: «El Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza».
Seguir a Dios no es una búsqueda de comodidad, prestigio o garantías materiales. Implica abrazar la incertidumbre y confiar en que el sentido de la vida no depende de las seguridades externas, sino de la adhesión consciente al proyecto del Reino.
Romper con las negociaciones y condiciones
Es habitual caer en la tentación de poner condiciones a la vida espiritual o moral: «Te seguiré si me resuelves esta dificultad», «cumpliré cuando mis circunstancias cambien» o «atenderé lo importante solo cuando termine mis proyectos personales».
Frente a las excusas culturalmente justificadas —como la despedida o los rituales familiares—, Jesús exige un cambio de prioridades urgente. No se trata de desestimar los afectos o los deberes sociales, sino de comprender que la transformación interior y el compromiso con la verdad y la justicia no pueden posponerse indefinidamente por excusas cotidianas.
Poner la mano en el arado sin mirar atrás
La imagen del agricultor que ara la tierra ofrece una lección de enfoque: quien mira hacia atrás mientras trabaja, tuerce el surco.
Superar el pasado: Mirar atrás significa quedarse anclado en los errores antiguos, en los resentimientos superados o en la nostalgia de viejas comodidades que impiden avanzar.
Firmes en el presente: La vida de fe exige determinación y presencia en el hoy. Asumir el compromiso de vivir según la Palabra requiere valentía para no retroceder ante las pruebas.
Aceptar la invitación de Jesús significa dejar de exigirle garantías a Dios para comenzar a responderle con libertad, madurez y disponibilidad absoluta, construyendo un presente renovado desde el amor y el servicio constante.






