Evangelio de hoy Sábado 26 de septiembre
«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres»
Lucas 9, 43b-45
Lectura del Santo Evangelio según Lucas 9, 43b-45
En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, Jesús dijo a sus discípulos:
«Meteos bien en los oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres».
Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no captaban el sentido.
Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto.
Palabra del Señor
Reflexión del evangelio
Trascender la oscuridad: Cambiar de mentalidad para abrazar la cruz
El seguimiento de la fe no exime al ser humano de la adversidad ni de las contradicciones. Cuando Jesús anuncia a sus discípulos la realidad de su entrega y sufrimiento, la reacción inmediata es el desconcierto y el temor, evidenciando lo complejo que resulta para la lógica humana abrazar la fragilidad como parte del propósito de la vida.
El desafío de transformar la mentalidad
Uno de los obstáculos más grandes en la vivencia espiritual no es la falta de milagros, sino la resistencia a cambiar los esquemas mentales. Acoger la fe durante los momentos de paz resulta sencillo, pero interpretarla de forma madura en medio de la prueba exige una renovación profunda de la perspectiva interior:
Superar la visión punitiva: Dejar de percibir el dolor o la crisis como un castigo, comenzando a contemplar las dificultades como espacios de aprendizaje y fortalecimiento.
Aceptar la contradicción: Comprender que el camino del bien y de la verdad puede generar resistencias, incomprensiones o juicios en el entorno cotidiano.
La verdadera «noche oscura» del alma
El relato evangélico señala que el mensaje resultaba «oscuro» para los discípulos. Esta experiencia conecta directamente con el concepto de la noche oscura de San Juan de la Cruz, a menudo confundido erróneamente con cuadros de depresión o desinterés espiritual.
La verdadera noche del alma no nace del abandono de la oración ni de la apatía personal. Al contrario, se produce por un exceso de luz divina que desborda el entendimiento humano. En este proceso, el ego se purifica: la persona puede no entender o no experimentar emociones gratificantes, pero toma la decisión consciente de permanecer, seguir amando y mantener la fidelidad.
Perseverar cuando faltan las respuestas
Atravesar etapas donde la razón no alcanza a descifrar el sentido de una enfermedad, un problema familiar o una pérdida no debe conducir al desánimo. La madurez espiritual se manifiesta al elegir la confianza aun en medio de la penumbra, reconociendo que la presencia divina sostiene la existencia incluso cuando la mente no logra captar el propósito de la tormenta.






