Evangelio de hoy Miércoles 23 de septiembre
«No llevéis nada para el camino»
Lucas 9, 1-6
Lectura del Santo Evangelio según Lucas 9, 1-6
En aquel tiempo, habiendo convocado Jesús a los Doce, les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.
Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:
«No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco tengáis dos túnicas cada uno.
Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.
Y si alguno no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, como testimonio contra ellos».
Se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes.
Palabra del Señor
Reflexión del evangelio
Sacudirse el polvo y perseverar: El valor de amar sin condiciones
La misión de llevar el bien al entorno no garantiza un camino libre de resistencias, pero invita a transformar la fe en obras concretas sin depender de la respuesta de los demás.
Del concepto teórico a la vivencia real El mandato de proclamar el amor y ofrecer sanación exige trascender las intenciones y las palabras teóricas. La espiritualidad cobra un sentido auténtico solo cuando se encarna en gestos diarios de paciencia, servicio y acogida en la vida cotidiana.
La realidad de la indiferencia y el rechazo Al intentar actuar con generosidad, es habitual encontrarse con la frialdad, el mal genio o la falta de reciprocidad. Frente a esta frustración, surge la tentación de cerrar el corazón, amargarse y renunciar a seguir ayudando o confiando en las personas.
La enseñanza de sacudirse el polvo Ante la falta de acogida, la indicación evangélica no es el resentimiento ni el desánimo, sino la libertad de «sacudirse el polvo de las sandalias»:
Proteger la paz interior: No permitir que la actitud o el malestar ajeno contaminen los propios valores ni apaguen la alegría de servir.
Continuar el camino: Si en un lugar o relación no se valora la entrega, siempre habrá alguien más que necesite y esté dispuesto a recibir esa presencia constructiva.
Perseverar en la misión: Comprender que las resistencias del entorno no son un motivo para abandonar, sino una señal de dónde se requiere mayor perseverancia y paciencia.
Mantener la motivación intacta exige recordar que la decisión de hacer el bien no depende de la aprobación ni del reconocimiento externo, sino de la fidelidad cotidiana al propio propósito de vida.






