El estrés crónico y su impacto en la salud mental

Todos hemos sentido estrés alguna vez o muchas veces: por ejemplo, una fecha límite en el trabajo, una dificultad económica, una enfermedad familiar, el tráfico pesado o una pérdida importante pueden hacer que nuestro cuerpo se active para responder. Ese mecanismo es completamente normal e incluso necesario para sobrevivir.

El doctor Cristian Vargas Upegui, en Amigos de tu salud, nos explica que existen dos tipos de estrés: el  “Distrés” que es un estrés negativo y  “Eustrés” que es positivo porque nos da energía y enfoque.

El problema aparece cuando el estrés deja de ser temporal y se convierte en un compañero permanente. En ese momento hablamos de estrés crónico, una condición que mantiene al organismo en estado de alerta constante y termina afectando prácticamente todos los órganos del cuerpo. Esta situación puede sentirse como un peso o sobrecarga que se vuelve permanente y nuestro sistema empieza a reaccionar diferente; la energía vital ya no puede compensar esa sobrecarga, así que se empieza a manifestar con dolencias en el cuerpo y el sistema se desregula.

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“El estrés crónico ocurre en el cuerpo”, nos señala el doctor Cristian y también nos hace la siguiente pregunta: ¿Están siendo suficientes tus técnicas de descanso y reparación?

 

Las personas con estrés crónico suelen experimentar dificultades para concentrarse, olvidos frecuentes, irritabilidad, ansiedad y sensación de agotamiento permanente.

 

El impacto del estrés en todo el organismo

El estrés crónico no solo afecta la mente. Sus efectos pueden sentirse en casi todo el cuerpo:

  • Dolores musculares, especialmente en cuello, hombros y espalda.
  • Dolores de cabeza frecuentes o migrañas.
  • Alteraciones del sueño, como insomnio o despertares constantes.
  • Problemas digestivos, incluyendo gastritis, reflujo o colon irritable.
  • Disminución de las defensas, favoreciendo infecciones.
  • Aumento de la presión arterial y mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Cambios en el apetito y el peso corporal.
  • Fatiga constante, incluso después de descansar.

 

Con el paso del tiempo, también puede favorecer la aparición o empeorar enfermedades como depresión, trastornos de ansiedad, diabetes y enfermedades del corazón.

 

¿Cómo reconocer que el estrés dejó de ser normal?

Algunas señales de alerta incluyen:

  • Sentirse cansado todos los días.
  • Dormir mal durante varias semanas.
  • Vivir preocupado la mayor parte del tiempo.
  • Tener cambios frecuentes de humor.
  • Perder el interés por actividades que antes disfrutaba.
  • Sentir que nunca hay tiempo suficiente.
  • Presentar molestias físicas sin una causa médica evidente.

 

Si estos síntomas persisten por semanas o meses, es importante buscar orientación profesional.

 

Superar el estrés crónico requiere un abordaje integral. Estos son algunos pasos respaldados por la evidencia científica:

  1. Identifique la fuente del estrés: Pregúntese qué situaciones mantienen su cuerpo en estado de alerta. Reconocer el problema es el primer paso para solucionarlo. (Nuestro cuerpo habla). ¿Cuál es la cadena de eventos que hacen que estés así? ¿Cómo es tu día?
  2. Priorice el descanso: Dormir entre siete y nueve horas ayuda al cerebro a regular las hormonas del estrés y mejora la capacidad para afrontar las dificultades.
  3. Muévase todos los días: Caminar, montar bicicleta, bailar o realizar cualquier actividad física durante al menos 30 minutos favorece la liberación de endorfinas y disminuye los niveles de cortisol.
  4. Entrene su mente para relajarse: La respiración profunda, la oración, la meditación, el mindfulness o los ejercicios de relajación ayudan a disminuir la respuesta de estrés y mejoran el equilibrio emocional.
  5. Busque apoyo cuando lo necesite: Hablar con familiares, amigos o acudir a un psicólogo o psiquiatra puede marcar una gran diferencia. Pedir ayuda es una muestra de fortaleza, no de debilidad.

Además de las estrategias anteriores, conviene:

  • Reducir el exceso de cafeína y alcohol.
  • Limitar el tiempo frente a pantallas, especialmente antes de dormir.
  • Mantener horarios regulares de alimentación y sueño.
  • Reservar diariamente un espacio para actividades que generen bienestar.
  • Practicar la gratitud y fortalecer las relaciones personales.

 

El estrés hace parte de la vida, pero vivir permanentemente bajo presión no debería convertirse en la norma. Escuchar las señales del cuerpo, cuidar la salud mental y buscar ayuda a tiempo pueden prevenir complicaciones mayores y mejorar significativamente la calidad de vida.

El bienestar no consiste en eliminar todos los problemas, sino en desarrollar las herramientas para enfrentarlos de una manera más saludable.

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Tatiana-Diaz

Por:  Tatiana Diaz Zapata

Realizadora y presentadora Tele VID

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