El deseo de Dios
El ser humano normalmente busca en su día a día el sentido de su existencia y a veces sin darnos cuenta nos sentimos perdidos. Hoy queremos que todos nosotros recordemos justamente para qué vinimos a este mundo: y es para CONOCER Y AMAR A DIOS. Si tenemos este objetivo como una premisa en nuestra vida, podremos decir a boca llena que nuestro paso por este mundo terrenal valió la pena y que, debido a esto, podríamos entonces hacer parte del selecto grupo que pasará su vida eterna al lado de Nuestro Señor.
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Para nunca perder la sensación de que necesitamos a Dios en nuestra vida es necesario evitar a toda costa ser personas soberbias; aquellas que creen tenerlo todo en la vida y que se sienten capaces de solucionar todas sus dificultades. Debemos entonces ante todo ser seres humanos humildes, lo cual nos hace sentir la urgencia de buscar a Dios en nuestra vida diaria pues es Él el único que sí puede sacarnos de esos huecos en los cuales a veces caemos irremediablemente en cualquier momento.
¿Por qué buscar afuera lo que está adentro?; si buscamos las soluciones por fuera del camino de Dios podemos comenzar a sentirnos como seres omnipotentes que llenan su vida de placeres terrenales y se les olvida que Dios está adentro de mí y de mis hermanos, qué Él siempre se deja encontrar, que es absolutamente misericordioso incluso con quienes han cometido errores graves. Siempre y cuando comprendamos que a este mundo venimos únicamente a amar y a servir, seremos capaces de ser perseverantes en esa permanente búsqueda de Dios.
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Por: Olga Umaña
Realizadora y presentadora Tele VID
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