Deterioro cognitivo:
¿Cuándo un olvido deja de ser normal?

Olvidar ocasionalmente dónde dejamos las llaves, el nombre de una persona o incluso por qué entramos a una habitación puede ocurrirle a cualquiera. Sin embargo, cuando los cambios en la memoria, la atención, el lenguaje o la capacidad para resolver situaciones empiezan a interferir con la vida cotidiana, es importante prestar atención. Este fue uno de los temas abordados en Amigos de tu Salud junto a la neuróloga Vanessa Benjumea, quien explicó que no todo olvido significa necesariamente que exista una enfermedad, pero algunos cambios sí pueden ser una señal para consultar.

Estar con olvidos no necesariamente implica un problema con el cerebro. Un déficit de vitaminas, problemas hormonales y tiroides podrían parecerse a deterioro cognitivo.

En la perimenopausia se habla de “Niebla mental”, que también podría parecerse, pero es algo definitivamente diferente.

El deterioro cognitivo hace referencia a una disminución de determinadas capacidades cognitivas que va más allá de los cambios esperados con el envejecimiento; “Los olvidos no llegan con la edad”. Puede manifestarse de diferentes maneras:

  • Dificultad para recordar información reciente. 
  • Problemas para encontrar palabras. 
  • Perderse en lugares conocidos. 
  • Tener mayores dificultades para organizar tareas o presentar cambios en la capacidad para tomar decisiones.

 

Una diferencia importante es que, en algunos casos, la persona puede continuar realizando sus actividades habituales con relativa independencia, mientras que en otros el deterioro puede avanzar y afectar progresivamente su funcionamiento diario.

No todos los olvidos son iguales.

La memoria puede verse afectada temporalmente por situaciones tan frecuentes como dormir mal, atravesar períodos de estrés, estar preocupado, tener determinados problemas de salud o utilizar algunos medicamentos. Por eso, ante una dificultad de memoria no se debe asumir inmediatamente que existe demencia.

Una señal de alerta es observar cambios persistentes o progresivos. Por ejemplo, repetir constantemente las mismas preguntas, olvidar conversaciones recientes, presentar dificultades nuevas para manejar las finanzas, preparar una comida que antes realizaba sin problemas o tener problemas para orientarse en lugares familiares. También es importante prestar atención a cambios en el lenguaje, la conducta o la capacidad para realizar actividades cotidianas.

Factores importantes: Los casos anteriores en familia o por herencia, la edad en que inicia.

 

¿Se puede prevenir el deterioro cognitivo?

 

No todos los factores relacionados con el deterioro cognitivo pueden modificarse, pero existen hábitos que contribuyen a cuidar la salud cerebral. Mantener actividad física regular, llevar una alimentación saludable, dormir adecuadamente, mantener relaciones sociales y controlar factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión, la diabetes y el colesterol forman parte de un estilo de vida que favorece la salud cerebral.

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También es importante mantener el cerebro activo. Aprender cosas nuevas, leer, conversar, desarrollar actividades creativas y participar en espacios sociales pueden estimular diferentes capacidades cognitivas. No se trata de buscar una actividad “milagrosa” para evitar el deterioro, sino de mantener un estilo de vida integral que proteja la salud física, mental y social.

La doctora Vanessa nos cuenta que un deterioro cognitivo leve se puede frenar, detectado a tiempo.

 

Consultar a tiempo también es cuidar el cerebro

Ante cambios persistentes en la memoria o en otras capacidades cognitivas, lo recomendable es consultar con un profesional de la salud. La evaluación puede incluir una entrevista clínica, revisión de medicamentos, antecedentes médicos y pruebas de memoria y otras funciones cognitivas. Dependiendo de cada caso, pueden ser necesarios estudios adicionales para identificar causas potencialmente tratables.

 

La recomendación más importante es no normalizar automáticamente cualquier cambio cognitivo por el hecho de cumplir años. Envejecer no significa necesariamente perder la capacidad de pensar, aprender o recordar. Conocer nuestros cambios, observar su evolución y consultar oportunamente puede ayudar a identificar sus causas y tomar decisiones adecuadas para cuidar la salud cerebral.

 

En Amigos de tu Salud   El mensaje es claro: olvidar alguna vez es humano; notar un cambio progresivo que comienza a afectar nuestra vida cotidiana merece atención. Como seres sociales que somos, debemos estar muy atentos a las personas que nos rodean dado que muchas veces, ellos mismos no son conscientes de este deterioro y es su familia y cercanos, quienes detectan estos cambios a tiempo.

Cuidar el cerebro también significa cuidar el corazón, dormir bien, movernos, mantenernos conectados con los demás y atender a tiempo las señales que nos da nuestro cuerpo. Porque la salud cerebral se construye mucho antes de que aparezca un problema.

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Tatiana-Diaz

Por:  Tatiana Diaz Zapata

Realizadora y presentadora Tele VID

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