Bruxismo y salud mental
Muchas personas se despiertan con dolor de cabeza, tensión en la mandíbula o sensibilidad dental sin imaginar que estos síntomas podrían estar relacionados con su estado emocional, con estrés y no solo con algo propiamente dental. El bruxismo, conocido como el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes, es una condición cada vez más frecuente y estrechamente vinculada con factores psicológicos como la ansiedad y la tensión emocional.
Aunque tradicionalmente se consideraba un problema exclusivamente odontológico, hoy se sabe que el bruxismo es un fenómeno complejo que involucra aspectos físicos, neurológicos y emocionales.
Nuestro Amigo de tu Salud, el doctor Cristian Vargas Upegui, nos propone hacer un abordaje integral de este tema para comprender de manera integral y mejorar significativamente la calidad de vida de quienes lo padecen.
En muchos casos, quienes lo padecen no son conscientes de este hábito. Son los familiares quienes escuchan el rechinamiento nocturno o los odontólogos quienes detectan señales de desgaste dental durante una consulta de rutina.
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Los síntomas pueden ser dolor o tensión en la mandíbula, dolores de cabeza al despertar, sensibilidad dental, desgaste o fractura de piezas dentales, dolor en el cuello y hombros, fatiga muscular facial y alteraciones del sueño. Aunque algunas personas presentan episodios ocasionales, otras desarrollan un problema crónico que puede afectar significativamente su bienestar físico y emocional.
Durante años, el tratamiento del bruxismo se enfocó principalmente en proteger los dientes mediante férulas o placas de descarga. Aunque estas herramientas siguen siendo útiles, actualmente se reconoce que por sí solas no siempre resuelven el problema.
El enfoque moderno propone una intervención multidisciplinaria que puede incluir odontólogos, psicólogos, psiquiatras, fisioterapeutas y especialistas en medicina del sueño.
Aprende más del: Bruxismo
Entre las estrategias más utilizadas se encuentran:
Protección dental: Las férulas de descarga ayudan a reducir el desgaste de los dientes y a disminuir la presión ejercida sobre la articulación temporomandibular.
Manejo del estrés: Las técnicas de relajación, respiración consciente, mindfulness y meditación pueden disminuir la tensión muscular y favorecer un mejor control emocional.
Psicoterapia: La terapia psicológica permite identificar factores estresantes, mejorar estrategias de afrontamiento y desarrollar herramientas para gestionar la ansiedad.
Higiene del sueño: Mantener horarios regulares para dormir, reducir el uso de pantallas antes de acostarse y evitar estimulantes como la cafeína durante la noche puede contribuir a disminuir los episodios de bruxismo nocturno.
Actividad física: El ejercicio regular ayuda a liberar tensión acumulada y favorece la regulación emocional, convirtiéndose en un aliado importante para la prevención y el tratamiento.
También existen algunas técnicas para liberar el estrés represado en la mandíbula y el cuello. Te invitamos a ver nuestro programa completo sobre este tema en el siguiente enlace.
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Por: Tatiana Diaz Zapata
