Evangelio de hoy Jueves 10 de septiembre
«Haced el bien a los que os odian.»
Lucas 6, 27-38
Lectura del Santo Evangelio según Lucas 6, 27-38
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid
a los que os maldicen, orad por los que os calumnian.
Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo.
Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.
Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos.
Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».
Palabra del Señor
Reflexión del evangelio
Misericordiosos como el Padre: Un Itinerario de Vida
Este sermón reflexiona sobre el pasaje de Lucas 6:27-38, destacando el choque visceral entre la lógica cultural de la venganza o la reciprocidad y la propuesta radical de Jesús sobre la misericordia.
El choque entre el mundo y el Evangelio
La resistencia interna: Amar al enemigo genera un «nudo» en el alma porque contradice la educación convencional, la cual enseña a no dejarse engañar, devolver el golpe y autoprotegerse del adversario.
La trampa de la reciprocidad: Amar únicamente a quien nos ama o prestar esperando cobrar no tiene un mérito especial; eso responde al cálculo social estándar y no a la gracia.
Dios como el único estándar válido
El peligro de endiosar a otros: Apoyándose en La Odisea («No busques dioses entre los hombres…»), se advierte contra la tentación de poner a guías espirituales o referentes humanos en el altar que solo le corresponde a Dios.
La medida sin medida: La verdadera referencia no es el comportamiento ajeno ni la justicia humana, sino la misericordia incondicional del Padre, quien es generoso incluso con los ingratos.
Puntos para la reflexión y oración
Aprender de la derrota: Pedir serenidad ante las dificultades y la humildad necesaria para reconocer que los momentos difíciles y la cruz enseñan más que los triunfos.
Recepción activa: Reconocer la presencia divina como una constante donación de gracia que requiere disposición del corazón para ser recibida y compartida.
¿Te gustaría que adapte esta síntesis en un esquema para una predicación, una guía de estudio en grupo o un resumen ejecutivo? Cuéntame qué uso le darás para ajustar el tono y los detalles.






